Construida en 1588, Iglesia matriz,
parroquia de españoles, bajo la advocación de la Virgen de la Asunción y de
San Miguel Arcángel, antes de adoptar el nombre de Catedral, se le conocía
como Iglesia Matriz.
Ostenta una fachada de estilo
neorrenancentista, consta de dos torres que le dan un aspecto de basílica.
Ha soportado los movimiento sísmicos
de su historia, de los cuales ha sufrido mucho daño la historia nos dice que fue muy afectada por los terremotos de 1619
y 1687, hasta el punto que se suspendieron todos los oficios religiosos, los
cuales se trasladaron a la Iglesia de Santa Lucia, su reconstrucción sin
embargo se inició recién el año de 1773. La obra estuvo dirigida por el
constructor Juan Velasco y duró tres años su reconstrucción; el 24 de junio
de 1776 se volvió a inaugurar, con la presencia del virrey Manuel Guiror, no
obstante los trabajos continuaron incluso hasta después de la visita de Martinez Compañón; aunque se trataba de obras de menor envergadura, a decir
por el obispo,…”eran obstáculos(…) que
pueden fácilmente presentarse a su interior recogimiento y devoción de los
fieles”, en razón de ello manda culminarlas “con brevedad y mayor solidez y economía”.
En su interior, conserva un retablo
churrigueresco de la Virgen de Fátima, tallado en madera cedro de Nicaragua y
cubierto con pan de oro.
La Catedral de Piura es considerada
el patrimonio cultural más importante de la ciudad, esta ubicada frente a la
Plaza de Armas de la ciudad.
Cofradías:
En la Iglesia Matriz, existían
varias cofradías entre ellas: la Cofradía mas importante era la Cofradía de
Nuestro Amo y Señor Sacramento, la Cofradía de la Santísima Cruz, que por
desobediencia al obispado, se le prohibió realizar sus acostumbradas
procesiones anuales, (Esta cofradía era una de las mas rentables
económicamente a nivel del obispado, sus ingresos provenían de la renta del
ganado, aportes de los cófrades y donaciones particulares. Anualmente tenia ingresos
promedio de 1,000 pesos, de los que el 77% se gastaba en músicos, danzas,
cera y otros; el 23% restante se invertía en misas.), la Cofradía de Nuestra
Señora de los Dolores, la de Santa Rosa de Lima, la Cofradía al señor de la
Columna, a San José, a Nuestra Señora de la Luz, a Nuestra Señora de los
dolores y la cofradía a la Purisima Concepción. No se menciona cofradía al
santo patrón San Miguel Arcángel.
Sus
imágenes:
El retablo de la virgen de Fátima
es probablemente uno de los primeros que se construyo.
En él podemos apreciar al mas puro
arte barroco churrigueresco español. Su antigüedad se calcula entre 330 y 350
años y por mucho tiempo, fue el Altar Mayor de la basílica. Igualmente, hay
otros retablos como el niño Jesús de Praga, el de la Sagrada Familia, el de
Inmaculada Concepción de estilo rococó. El púlpito tiene también gran valor
artístico, todo tallado en madera y cubierto con pan de oro.
El Altar Mayor, de grandes
proporciones, totalmente bañado con pan de oro, fue confeccionado por el
artista español Julián Alangna en 1960.
En la Catedral se guardan también
valiosas obras pictóricas como el San Martín de Porres del famoso pintor
peruano Ignacio Merino y que data de la mitad del siglo pasado, representa un
milagro del santo moreno. El cuadro que representa la Santísima Concepción es
de gran valor artístico e histórico pertenece a la escuela Quiteña y es de la
segunda mitad del siglo XVII. Este se encuentra en la Sacristía. También se
aprecian otros cuadros más pequeños pertenecientes a la Escuela Cuzqueña.
Además destaca un hermoso púlpito que data del siglo XVII, tallado en cedro de Nicaragua y dorado con pan de
oro en el que resalta un relieve de la Virgen Inmaculada Concepción
Guarda asimismo importantes obras
de valor artístico e histórico como:
· El primer lienzo que se trajo a
Piura que representa al Señor de los Milagros,
de clara influencia barroca.
· Un retablo Baldaquino del señor de
la Agonía.
· Altar en madera policromada del
señor Cautivo.
· Talla del corazón de Jesús.
· Un niño Jesús de Praga.
· Imagen de la Virgen del Carmen.
· Imagen del Señor de la Divina
Misericordia.
· Imagen de la virgen Inmaculada
Concepción.
Aquí fueron bautizados personajes
ilustres como: Miguel Grau Seminario-Ignacio Merino-Carlos Augusto Salaverry
(En su partida bautismal aparece con el nombre de Avelino).
IGLESIA SAN MARTIN DE
TOURS DE SECHURA
“Como el más artístico templo en estilo
rococó que existe en el país”, así es calificada La Iglesia San Martín de Tours
de Sechura, por Dr. José Antonio del Busto Duthúrburu, Catedrático de la
Universidad Católica de Lima, miembro de Numero de la Sociedad Peruana de
Historia.
Este hermoso
y monumental templo religioso de Sechura, de nítido estilo barroco tardío,
erigido en homenaje a San Martín de Tours, se construyó en el primer tercio del
siglo XVII. Su edificación duró aproximadamente 50 años, pues se trabajaba en
los primeros meses del año, entre enero y abril, cuando descendían las aguas
dulces del río Piura. Los trabajos, por muchos años, los realizó el párroco
Nazarro Gasazola.
Terminada
la obra fue consagrada con misa pontifical por el arzobispo de Lima, el
ilustrísimo monseñor Pedro José Barroeta, un 30 de mayo de 1778.
HISTORIA:
Construido
sobre un terreno de 72 m. de largo por 32 m. de ancho y 40 m. de altura; las
estructuras de las dos hermosas torres se comienza a construir en el año de
1730, culminándose hacia 1760.
Posee un estilo arquitectónico que se
plasma en la Portada Central, es del barroco
tardío, donde predominan las formas curvas, sinuosas, ampulosas y de
exuberancia del barroco clásico.
Este templo ha soportado fenómenos naturales, como terremotos, lluvias
torrenciales, sin embargo su estructura religiosa se mantiene en pie.
Imponiendo su silueta, desde muy lejos tanto a viajeros como a pescadores,
teniendo en ella un punto de referencia. Con los años transcurridos ha sido
objeto de reconstrucciones como su media naranja, segmentos de la cúpula que se
complementan con otras obras en la parte exterior, de forma octogonal en el exterior y circular con
anillos en su interior. La media naranja originalmente fue construida de
ladrillo y calicanto, la cual se desplomó en el terremoto de 1814.
En el terremoto de 1912, afectó una de lsa torre por lo que fue necesario
su demolición y reconstrucción, en el que destacó el aporte del pueblo
sechurano. A pesar de los inconvenientes sufridos, cabe destacar que el templo
conserva en más del 90 % de sus estructuras y masa física original.
Sus paredes y estructuras son macizas y de dimensiones monumentales, sus
paredes superan los dos metros de espesor o anchura, siendo una construcción en
la cual no se ha utilizado estructura de acero o fierro de construcción. Sus
estructuras han sido diseñadas y construidas aplicando principios físicos y
elementos arquitectónicos para contrarrestar y compensar masas y pesos; su
estructura cuenta con desalinizadores y resumideros de agua como destalles
técnicos aplicados.
Arquitectura:
La Iglesia San Martin de Sechura, es el templo mas grande monumento
arquitectónico de la Colonia de esta
parte del norte del Perú.
Iglesia Colonial de estilo Barroco tardío, construida a inicios del siglo
XVIII y fue bendecida en el año de 1738.
Presenta dos torres de hasta 44 m. de altura
Cabe destacar que el Templo es único en su genero en el norte del país, en sus inicios contaba con altares originales muy
sencillos empotrados en las paredes, además las mesas del altar eran bloques de
adobe contraplacados, conjuntamente con la madera trabajada tomaba formas religiosas para la veneración y pedir la intersección o protección divina. Con el transcurrir del tiempo, estas formas fueron
modificadas inclusive la última realizada en el Altar Mayor de la Iglesia.
Sus
imágenes:
Su monumental templo tiene en su
interior más de 50 imágenes de Santos y todos sus fieles. Señores como de los
Milagros, de la Ascensión, Santos como Pedro, Pablo, Miguel Arcángel, Ramón,
Jacinto o Santas como Lucia o la Virgen de la Luz; Dolorosa, de las Mercedes
están entre las primeras de la larga lista en la cual los Sechuranos celebran y
hasta les faltaría semanas del calendario para hacer las novenas.
ALTAR MAYOR
Su Custodia y estandarte de oro de propiedad
del Santísimo Sacramento y otras joyas de oro y plata hacen también de ella una
de las Iglesias más ricas.
En la
visita pastoral del Obispo
Baltasar Jaime Martinez de Compañón y
Bujanda, el 28 de marzo de 1783, siendo
párroco el padre Pedro Antonio Román
de Mesones, decidió levantar un Altar
Mayor que mucha falta estaba haciendo
a la iglesia y cuyas medidas son de 13 m.
de altura por 8 m. de
ancho.
Tiene aproximadamente 200 piezas de madera, entre formas
principales y agregados.
Es artesanal y constituye un aspecto muy singular, sus basamentos son construidos a base de troncos de árboles en ella trabajaron
artistas ecuatorianos, lambayecanos y sechuranos. Se culmina hacia 1804, cuando la parroquia la tenía a cargo el padre José Narciso de la Huerta y Risco.
Es
calificado por el Dr. José Antonio del Busto Duthúrburu, Catedrático de la Universidad Católica de Lima, miembro de Numero de la Sociedad Peruana de Historia, como el más artístico en estilo rococó que existe en el país.
Sechura,
231 años de la bendición, pontificación y consagración celebra el
30 de mayo, el Templo San Martín de Tours y donde un 4 de enero de 1821 el pueblo sechurano juró su independencia del yugo español, es uno de
los principales lugares turísticos que posee la joven provincia, se caracteriza por sus dos inmensas torres donde la fe y tradición lo convierten en el símbolo de la religiosidad.
Fue declarado monumento histórico,
por Ley 10278 promulgada el 15 de octubre de 1945
Iglesia Nuestra Señora del Carmen.
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El Carmen, templo de los religiosos ignacianos y por tanto de la
Compañía,
es por excelencia la Iglesia Barroca de Piura. Sin embargo, su
origen
es desconocido tal como lo señala el historiador piurano Rodolfo
Ramos.
Su antigüedad se remonta al siglo XVII, fue fundada por monseñor
Baltasar Jaime Martínez de Compagnon, que en esa época gobernaba la
Diócesis
de Piura.
Cuenta la tradición popular que
tomó el apelativo de El Carmen, nombre que
ha perdurado hasta hoy, allá por
1967, cuando se le entregó a las
religiosas carmelitas.
Arquitectura:
La Primera mirada hacia el interior
de su única nave, es desconcertante,
quizás por lo pequeña y porque el
edificio en sí, no ofrece grandes
impresiones arquitectónicas. Pero, ya con
más detenimiento se
puede vislumbrar algunas joyas del arte barroco.
El altar principal; estupenda conjunción de columnas retorcidas,
esculturas labradas en madera, ornamentaciones polimorfas, que
trasuntan
vitalidad artística y tienen prosapia de aproximadamente
doscientos años.
Aunque en la mayoría de las hornacinas (son seis
en diferentes tamaños)
existen imágenes de yeso, sólo con valor de recuerdo
y reverencia, hay dos
que son auténticas y valiosas. Me refiero a una
pequeña estatuita de San Juan
de la Cruz y al grupo de la Santísima
Trinidad, esta última situada encima
del Expositorio, es digna del conjunto.
En el presbiterio y lateralmente se pueden ver dos puertas de
madera tallada, en alto relieve, que muestran los bustos de los cuatro
Evangelistas. Lástima nomás, que una pintura inconveniente cubra la autenticidad
de estas verdaderas obras de arte. Cerca del altar mayor encontramos una
perfilada Virgen del Carmen, inspiradora de dulzura y sublimidad: de las
esculturas es la que más resalta por la perfección del rostro y la pureza de
las líneas.
A la izquierda de la nave central, hay un altar barroco,
caracterizado por la simplicidad y la medida en su ejecución.
Al centro de este altarcito está un
Cristo Crucificado, valiosa por su antigüedad y por el buen gusto que emana
de su vivísima confección. A ambos lados del Señor agónico están la Virgen
María y San Juan Evangelista, trabajados en leño, que son auténticos jalones,
en el itinerario de admiración de las singulares obras que guarda la Iglesia.
Al frente del citado altar hay
otro, que tiene inigualable valor. La intención es la misma, también más
sobrio, más plástico, con deslumbrantes cabecitas de ángeles que sobresalen
del dorado mate de la madera, y con dibujos que se repiten, dando una
sensación de dinamismo. Una estatua de la Virgen de Fátima, no desentona ni
desagrada.
El Púlpito, si bien de dimensiones pequeñas, tiene el sabor de las
grandes hechuras artísticas. En el más depurado estilo barroco, desbordantes
de formas y adornos, tiene en sus frentes los bustos de los Evangelistas. La
Iglesia parece que guarda en su vetusto interior, las imágenes de estos
cuatro depositarios de la palabra divina, como si sus constructores quisieron
que la voz de Dios no se alejara del sacro recinto. Tanto en las puertas
laterales del presbiterio y en el púlpito, así como en los óleos de cuatro
Doctores de la Iglesia, apreciamos que la idea bíblica y doctoral se
complementa en esta casa del arte y de la divinidad. En la parte superior del
púlpito, bajo la mirada inspiradora del Espíritu Santo, está la coronación
finamente elaborada.
El resto de las blancas paredes de
la iglesia están cubiertas con cuatro grandes óleos, probablemente de la
escuela cuzqueña, aunque otros opinan que pertenecen a artífices quiteños.
Por el colorido, por la forma de estructuración, por esa gracia tan sutil y
descriptiva de los óleos cuzqueños, me parecen que corresponden a la tan
apreciada pintura del Cuzco. Allí están estilizados cuatro grandes Doctores
de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana: San Agustín, San Jerónimo, San
Gregorio Magno y San Ambrosio. Ellos reflejan la santidad de su vida y de su idealista obra a través de sus más saltantes cualidades. Ni el color ni las
formas han perdido su fuerza, que el artista anónimo les imprimió
probablemente hace dos centurias
También se aprecia en las paredes
una Vía Sacra, traída de España por las monjas que tienen a su cargo la
iglesia. Y un retablo colonial de legítima estirpe artística. Es el retablo
de la Virgen, magnífico lleno de sugerencias, que entusiasma en su pequeña
barroca, y que nos transporta a aquellas casonas de añoranza donde ocupaban
lugar preeminente.
Ya fuera del recinto sagrado en uno
de los abandonados cuartos laterales, existe un crucifijo bellísimo que está
solitario, pidiendo un lugar mejor para ser contemplado.
El retablo del Altar Mayor es dorado en pan de oro y presenta
columnas retorcidas y esculturas labradas en madera. En el centro se
encuentra la imagen de la Virgen del Carmen; talla autentica de madera del
siglo XVIII. En esta iglesia se guarda una monumental custodia de oro y plata
que se expone diariamente al Santísimo. A ambos lados se encuentran dos
retablos del siglo XVII y el pulpito uno de los mas bellos de nuestras
iglesias, de estilo barroco, es una talla policromada en cuyos frentes
apreciamos el busto de los cuatro evangelistas. Los tesoros mas admirados de
la Iglesia del Carmen lo constituyen cuatro grandes lienzos que representan a
los cuatro doctores latinos: San Ambrosio, San Gregorio, San Jerónimo y San
Agustín; todos ellos pertenecientes a la escuela Cuzqueña del siglo XVIII.
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IGLESIA DE SAN FRANCISCO
La Iglesia de San Francisco de Piura, antiguo claustro edificado en la
antiquísima calle Florida, actual jirón Lima, por los padres San
franciscanos, fue escenario del acontecimiento histórico que perenniza el
heroico gesto patrio de los piuranos: en este venerado recinto, el 4 de enero
de 1821, los piuranos pronunciaron el grito libertario a favor de la causa
emancipadora.
Declarado monumento nacional en los años 1969 y 1980, sus orígenes
datan del siglo XVIII.
En los planos de la ciudad, perteneciente al Obispo Baltazar Jaime
Martínez de Compañón y Bujanda, se aprecia con la sigla M., Convento de San
Francisco. Ocupada toda una manzana y sus linderos daban con el cauce del río
Piura.
Sus imágenes:
Entre sus reliquias podemos admirar una gran campana de bronce,
ubicada en la única torre de la Iglesia construida hace 200 años. En ella
está labrada, en alto relieve, la imagen de San Francisco.
Su Altar Mayor, embellecido por los labrados y decorados de sus
columnas, se adorna con la escultura de San Francisco de Asís. Escultura que
representa el estilo sencillo y característico de la Orden Franciscana.
En la parte central del Altar Mayor, también se aprecia la imagen de
la Virgen Inmaculada Concepción y, en el primer nivel, el Cristo de la
Agonía.
En sus dos pequeños altares, tallados en madera y ornamentados con
hojarasca pan de oro, se observan las imágenes de San Judas Tadeo y el Señor
Cautivo de Ayabaca.
Arquitectura:
El retablo del Altar Mayor tiene una imagen de San Francisco en el
centro y la talla del Señor de la Agonía que es de estilo neoclásico, igual
al púlpito y los ambones laterales. Otro aspecto típico de la época es la
sillería lateral donde los frailes presenciaban los ritos religiosos. Los dos
lienzos laterales, no son de la época colonial. Se trata de dos replicas de
dos cuadros famosos de los pintores Piazeti y Zurbarán, ambos realizados por
el artista piurano Rodolfo Ramos Seminario.
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