A mediados del siglo XV el Inca Tupac Yupanqui agregó el territorio norteño al Tahuantinsuyo, incorporando a los Tumpis de Tumbes y a los Tallanes de Piura; a su muerte le sucedió en el poder su hijo Huayna Capac, que decidido a afianzar su poder en la zona norte, se trasladó a Quito en 1511, aproximadamente, acompañado entre otros personajes por Ninan Cuyuchi destinado a sucederle en el poder y del joven Atahualpa, dejando en la ciudad imperial a gran parte de su panaca o familia, entre las que se encontraba el entonces niño Huáscar, quien mas tarde protagonizaría uno de los momentos mas dramáticos de la historia incaica.
La permanencia de Huayna Capac en Quito se prolongó por varios años, tantos, que aun se encontraba en esa ciudad cuando Francisco Pizarro, en 1528, navegó por esas costas durante su segundo viaje. El Inca, por medio de una vasta red de espionaje que lo mantenía informado, conocía cada uno de los movimientos del conquistador, aunque éste ni siquiera supiera de su existencia.
Poco después de la visita a la ciudad de Tumbes, Pizarro y su tripulación decidieron continuar su recorrido por el sur. Conforme avanzaban, los pobladores de la costa ya enterados de lo que había sucedido en el poblado norteño, salían a su encuentro para ser tambien testigos del arribo de tan extraños personajes.
A medida que se acercaban a Paita, notaron que algunas balsas salían a su encuentro llevando pescado, fruta y otros alimentos, Pizarro los recibió con gran aparecimiento e intercambió los presentes con peines, anzuelos y otros pequeños artículos que llevava consigo.
Entre la tripulación indígena que se acercó al bergantin había un indio principal, con el expreso encargo de la señora del puerto -La Capullana_ de pedirle a Pizarro que bajara a tierra firme, ya que como ella "oyose dezir lo que dél y de sus compañeros se contava, le avia dado gran deseo de ver; por tanto que le rogaba, saltase en tierra y que serian bien proveyidos de lo oviesen menester"
Pizarro con su prudencia carcateristica, prefirió postergar el desembarco y asi se lo izo saber al mensajero, pero la capullana se quejó del capitán que "no quiere en su puerto surgir" e insistió para que desembarque y vaya a su tierra porque "le quiere ver y ablar"
Apenas las anclas ovieron hechado,
Quando ella misma con gran compañia
Entro en el navio con mucha alegria
Que fue atrevimento sin duda estremado.
Diego de Silva Guzmán
La presencia de la capullana y su séquito debió sorprender a los españoles y quizás se modo particular a Pedro Halcón, sin embargo el interés de la noble Tallán se centraba en el capitán de la nave a quien quiso conducir a la playa.
Germán Leguia identifica a esta capullana como Susi Cunti, que seria señora de Pariñas.
Pizarro, renuente y ponderando la situación, se negaba a acompañarla, pero forzado por la insistencia, decidió hacerlo, mas estando en el frágil embarcación que lo llevaría a tierra "vino un gran golpe de mar, que corcoba la balsa con cuanto tenía".
El bergantin tubo que enfrentar ahora la fuerza del viento y de las aguas que venían en sentido contrario; parecía que la naturaleza se manifestaba en contra de los "falsos Viracochas", bajo esta circunstancias era difícil desembarcar el descontento empezó a reinar entre la tripulación. Diego de Silva pinta asi la situación:
Fué siguiendo su nabegación,
Con viento grandes y alguna tormenta,
Y toda la gente muy descontenta,
Aviendo entre todos muy gran confusión;
Porque durando la navegación,
Faltóles el agua sobróles el frio;
Con liencos a tiempos tomavan rrocio,
Y con éste pasavan un arta pasión.
Cieza dice que avanzaron hasta una punta a la que llamaron Aguja y mas adelante a un puerto al que bautizaron como santa Cruz, por llegar a él en la fecha en que se celebraba su festividad.
Con mucho esfuerzo pudieron acercarse a la costa y avistaron a la distancia un pueblo indígena, lo que fue motivo de alegría para la tripulación, mas aun ciando vieron que muchas balsas venían a su encuentro portando alimentos.
Pizarro ordenó a Alonso de Molina que desembarque con ellos y buscase la leña necesaria, lo que asi hizo, pero, cuando se preparaba para volver, una marejada le impidió el retorno, tres o cuatro días Pizarro lo esperó en la nave, mas al ver que la furia del mar arreciaba y ponía en peligro al bergantin, decidió levar anclas y recoger a Molina a su regreso, confiando en que el español no corría peligro entre los amistosos indígenas.
El descubrimiento d este puerto (Sechura), debió realizarse en diciembre de 1527, pero Cieza cree que fue en en la festividad de la santa Cruz, nombre con que la bautizaron.
A la altura de Punta Aguja, la tripulación tubo serios problemas por la gran cantidad de escollos que había en la zona, pasado Collique probablemente en Pacasmayo, nuevos indígenas con alimentos salieron al encuentro de los españoles. El marinero Bocanegra, desembarcó y decidió quedarse entre ellos, para cerciorarse de su decisión el capitán envió a Juan de las Torre, quien lo encontró muy contento entre los aborígenes y sin ánimo de volver; es mas, fue testigo de cómo se alegraron los indígenas ante le decisión de Bocanegra de quedarse entre ellos y del modo como "lo tomaron en sus hombros y sentado en andas lo llevaron tierra adentro".
El bergantin avanzo mas al sur, hasta la desembocadura del río Santa; ahí la tripulación pudo ver las oscuras rocas de la Cordillera negra a las que bautizaron como sierra Morena.
Pizarro quiso continuar su recorrido y llegar a Chincha, que por las noticias que conocía era uno de los señoríos mas importantes de la costa, pero la tripulación pensó que lo mas prudente era volver a Panamá por mas gente para , posteriormente, iniciar el poblamiento de estos lugares.
Es asi que, por mutuo acuerdo, el bergantin inició el retorno.
Historia de Piura: J.A del Busto-UDEP
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